Rankot, el mono del éxito era el encargado de encontrar comida, y de proteger desde las alturas a su manada, su grupo social.

Como mono aullador, Rankot dependía de los árboles para encontrar cobijo, comida y también para detectar dónde se encontraban los problemas y las amenazas.

Y es que, a pesar de tener los sonidos más potentes de la selva y ser idóneo para su labor, ya no se sentía cómodo en sus ramas. Se había cansado de estar todo el día aullando para avisar a sus compañeros dónde se encontraban las mejores bananas, por dónde se acercaban los jaguares, sus enemigos naturales y hacia dónde tenía que ir su grupo para evitar las tormentas tropicales.

Él sabía que su futuro no era ese, no sólo había comprobado que podía liderar su propia manada, sino que además podía intercambiar las bananas por frutas de mayor valor para su familia,  frutas como Tamarillos o Lictchis. ¡O multiplicar las bananas!

Las bananas ya no eran suficientes para el Mono del Éxito, quería probar nuevos sabores.

Rankot quería crear un sistema de recolecta de bananas, el cual, sólo podría llevarlo a cabo a la altura del suelo. Todas las herramientas estaban allí, ramas, hojas para fabricar las redes y en definitiva, los elementos necesarios para cumplir su sueño, Entonces…. ¿Por qué no se atrevía a hacerlo?

A pesar de saber de cómo debía actuar para automatizar la recolecta de bananas, había una serie de razones por las que Rankot no se atrevía a bajar de los árboles.

 

¿Qué le impedía a Rankot, el Mono del Éxito emprender su camino para liderar su propia manada?

Desde que nació, Rankot fue criado en las alturas, escuchando por parte de sus referentes, amigos y otros compañeros de vida, que bajar al suelo era sinónimo de una muerte despiadada, de no tener frutas que comer, y además de ser objeto de burla de otros monitos.

A excepción de su abuela, toda la gente le dijo que en las alturas no tenía que preocuparse de nada, tan solo de que el líder tenga el camino despejado para seguir avanzando con toda la manada y que al finalizar el día, tendría su tripa llena y su sed saciada.

Rankot ya no quería más frutas, quería darle abundancia a sus compañeros más cercanos y a sus seres queridos

Razones por las que Rankot no se atrevía a dar el paso por completo:

En sus ratos libres así como días de descanso, Rankot pensaba día y noche en su sistema de recolección de bananas. Un sistema que cada día tenía menos fallos, era más rápido que otros sistemas, pero no podía enseñarlo puesto que todo estaba en su mente. No era tangible. Sólo tenía un prototipo hecho a base de ramas y hojas, con eso no podía coger Bananas pero… ¡Cómo iba a lanzarse a la altura del suelo! Si siempre:

  • Siempre había vivido en las alturas, en la seguridad de las ramas, protegido de los Jaguares y otros depredadores naturales.
  • Se había acostumbrado a tener la tripa llena ya que podía comer frutos, semillas y brotes tiernos los días de celebración.
  • Cuando caía la noche, podía dormir a pierna suelta, sin preocupaciones, puesto que sus otros compañeros hacían guardia mientras él descansaba y el líder se encargaba de que todo fuese bien.
  • Aunque sabía que los plátanos y los brotes no eran suficientes, tenía miedo de no poder comerlos. Pasar hambre era una de sus preocupaciones más destacadas.
  • Tenía miedo de perder todo lo que había conseguido en los últimos años. Ya que nunca había encontrado una manada tan buena como a la que pertenecía en la actualidad.

Rankot había encontrado un grupo en el que se sentía a gusto, tenía buenos compañeros y todas sus necesidades cubiertas. Todavía no encontraba las razones suficientes para bajar a nivel de tierra y conseguir los materiales para construir su sistema de recolecta de bananas. Necesitaba respuestas a las preguntas recurrentes de su mente…

¿Qué preguntas se formulaba Rankot que le impedían tomar acción y responsabilidad sobre su futuro?

Emprender su herramienta para recolectar bananas, no era una tarea sencilla. Había maquinarias similares, de otros monos aulladores que habían elegido el camino angosto.

¿Qué ocurriría si el Mono del Éxito no encontraba los materiales necesarios para construir su sistema de recolecta de bananas?

Aunque en su mente este problema era realmente grande, Rankot ya tenía las espaldas cubiertas en cualquier caso los próximos meses, los meses de verano y otoño. Sabía con certeza que durante esos meses, podría conseguir todos los materiales necesarios y además encontrar a algún gorila interesado en su sistema. Lo cual le proporcionaría recursos necesarios para expandir su sistema de recolección.

Y si todo fallaba, ¿Sería Rankot realmente el Mono del éxito?

Esta era otra de las preguntas que acompañaba a Rankot hacia su camino del emprendimiento. Pero Rankot sabía que esto nunca sería así, ya que en última instancia, había cientos de grupos de Aulladores que necesitarían un perfil como el de Rankot en sus líneas.

Por lo tanto, tendría tiempo para todo, emprender su negocio de recolecta de bananas, intentar venderlo y si nadie lo compraba, le sobraba tiempo para encontrar un grupo de monos aulladores para incorporarse con ellos y continuar pensando en mejorar su sistema.

El peor de los casos era el aprendizaje y con ello, no volvería a tener tantos fallos en el futuro. Rankot tenía un propósito y tenía que cumplirlo.

¿Le atacarían los otros jaguares y perdería sus bananas?

Rankot sabía, que a la altura del suelo había jaguares dispuestos a devorarle, pero no iba a ser una tarea sencilla. Rankot era experto en saltar de nuevo a los árboles, sabía que escaparía de cualquier amenaza, sólo tenía que tener una cosa en claro:

¡No podía despistarse!

Tendría que mantener toda la atención en su Sistema de recolecta y, además, ser un experto en la materia de recolección de frutos. No sólo bananas, necesitaba ser una voz autoritaria en su sector e invertir cada una de sus horas en potenciar las funcionalidades de su sistema. No era una tarea sencilla, pero si dejaba el grupo de aulladores, tendría más tiempo para lograr su cometido.

¿Qué influencias tenía Rankot, el mono del Éxito?

Cuando era niño, la abuela de Rankot le dijo:

“Rankot: escuchame atentamente, de subir al árbol, siempre estarás a tiempo. Pero bajar al suelo, es una oportunidad que cada día que pase será más difícil puesto que habrá más jaguares y otros grupos de monos ocuparán las mejores zonas de descanso”

Con aquella frase de su abuela, Rankot comenzó a bajar lentamente del árbol y mientras bajaba, comenzaba a pensar en qué debía hacer primero para no ser deborado por los jaguares. Tenía miedo, pero un nuevo camino había comenzado, y estaba preparado para crear de una vez por todas, el mejor recolector de Bananas del mundo.

Continuará…

Autor: Manuel Ferrer

Ilustración: Adrián González

Inspirado por:

Romuald Fons

Victor Martin

 

 

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